Feng shui y diseño de interiores

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Somos energía. Como energía, fluimos. El feng shui, esa disciplina milenaria que consiste en promover el flujo de la misma y tener la casa en orden para propiciar la atracción de buenas vibraciones en el hogar. A priori, puede resultar complicado sumergirse en esta práctica para aplicarla en casa, sin embargo, profesionales de la decoración de interiores como Sergio Nisticò, aseguran que crear un ambiente positivo y armonioso con reminiscencias de feng shui no es tan complicado. Este antiguo sistema filosófico procedente de China y con orígenes taoístas, se basa en la ocupación consciente y armónica del espacio, con la finalidad de crear una influencia positiva en las personas que en el se encuentran.

Para conocer un poco más sobre esta filosofía, definamos el concepto desde sus orígenes: feng shui, son palabras chinas, como ya sabemos, cuyo significado es viento y agua. La filosofía propiamente dicha, deriva de un antiguo poema que habla sobre la conexión de la vida humana con su medio ambiente. Las diferentes culturas orientales, denominan a la práctica del feng shui, Tao (el camino). Esta práctica, implica organizar el espacio vital de modo que se cree un equilibrio con el mundo natural. Basándose en el aprovechamiento de la energía en la casa, gracias a los cálculos científicos que ayudan a aprovechar las fuerzas y establecer armonía entre los habitantes y el entorno. Utilizar el fen shui en la decoración de interiores y trasladarlo al hogar, implica mantener una atención plena. Reducir la velocidad con la que se hacen las cosas y tomar el tiempo necesario para observar los detalles en el momento presente

La manera en que cada uno elija para aplicar los principios de decoración del feng shui en el hogar, dependerá del tamaño de la misma, el espacio del que se disponga y lo estricto que se quiere ser al seguir las pautas establecidas. Lo fundamental y por ende, más importante, es determinar lo que funciona para cada uno y su propio espacio.

Identificar y potenciar elementos principales

Ante la pretensión de aplicar el feng shui en la decoración de interiores, hay que prestar atención al lugar en el que se pone el foco más importante de cada estancia. Por ejemplo, la cama en el dormitorio o el escritorio en un despacho. Según esta filosofía oriental, este elemento principal, debe ubicarse en un lugar alejado de la puerta de entrada, pero no alineado con la misma. Este principio hay que considerarlo y aplicarlo en los espacios en lo que se pasa la mayor parte del tiempo. Dormitorios, despachos, salas de estar y comedores, suelen ser los espacios donde pasamos más tiempo habitualmente.

Los objetos considerados principales, deben contar con un buen respaldo o apoyo detrás, como por ejemplo una pared. Un claro ejemplo de un dormitorio con feng shui, es disponer la cabecera de la cama apoyada contra la pared. Por el contrario, un despacho con feng shui, requerirá que la mesa se aleje de la pared, quedando esta a la espalda. Contar con un fuerte apoyo significa encontrarse sostenido por paredes, no por ventanas. Nunca se coloca el escritorio o la cama dando la espalda a una ventana.

Importancia de los cinco elementos para el feng shui

Valerse del feng shui para la decoración de interiores, implica y fomenta la utilización de plantas, flores y otros tantos elementos procedentes de la naturaleza. Las plantas encarnan la energía vital, por lo que tenerlas en el hogar, ayuda a conseguir esa energía. Otra manera de procurar vida y energía, es incorporar en las casas los cinco elementos de la naturaleza: tierra, fuego, agua, madera y metal. Estos pueden introducirse a través de muebles y objetos que están fabricados con estos materiales. Una mesa de madera, una estatua de metal, una vela, o incluso los mismos colores. De algún modo, estos elementos están presentes, aunque sea de forma simbólica.

Aplicar el uso de los elementos en la decoración, contribuye a la creación de ese equilibrio y armonía que pretende el feng shui. Para obtener claridad y precisión, elementos metálicos a tu alrededor. En caso de querer impulsar la motivación, el fuego es la mejor opción. La tierra, sin embargo, genera estabilidad y atrae la sabiduría. En tanto que la madera, procura nuevos comienzos y atrae la energía vital a los espacios.

Los expertos en feng shui convienen que lo mejor es hacer un balance de lo que necesitas en tu vida y añadir ese elemento a la composición de la decoración. Eso sí, poniendo toda la atención en lograr un equilibrio entre los cinco elementos para conseguir una vida emocional equilibrada.

La puerta principal, principal fuente de energía

El feng shui aboga por la creencia de que la energía entra en las casas a través de la puerta principal. Por esa razón, se considera esta puerta en particular como muy importante a la hora de establecer el tono que se busque en toda la vivienda. Para que fluya la energía, las entradas no pueden estar bloqueadas, lo que significa e implica una ordenación de las mismas. Recortar pasillos, entradas, puertas y establecer un diseño interior minimalista en estas zonas, contribuye a crear y mantener un flujo de energía constante. Cerrar puertas o poner obstáculos, ejerce el efecto contrario y no permite ese flujo energético tan perseguido en el feng shui.

Agregar lo que se denomina elemento de pausa en los pasillos, objetos como un cuadro o una alfombra, disminuye la energía del flujo. Este elemento incita a la reflexión y crea un momento intencionado dentro del diseño del espacio. De esta manera, se dosifica la energía que entra en la casa.

Para permitir que esa energía circule y fluya por toda la casa, hay que eliminar cualquier obstáculo que lo bloquee. Hay que impulsar el movimiento mediante líneas limpias, manteniendo los pasillos en orden y sin muebles u objetos que lo obstruyan.

Aun teniendo en consideración estos aspectos y otros tantos que componen el feng shui, el mejor aliado de esta disciplina, es el orden. Una casa ordenada es sinónimo de positividad, claridad de pensamiento y productividad. El espacio que creamos, es el reflejo de lo que sentimos en nuestro interior. Si nuestra mente está en orden y equilibrio, el espacio físico, lo estará por igual.

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