10 Octubre, 2016
Desde que los faros de los coches se fabrican con plástico en lugar de con cristal, el aumento del temido efecto "ahumado" se hace cada día más notorio en menos tiempo, lo que provoca que tengamos que cambiar los faros con mayor asiduidad. El problema es que para un sector empresarial dedicado al mundo del vehículo puede significar un gasto desorbitado.  Esto es lo que ocurre, por ejemplo, en el caso de los taxistas cuyo vehículo de trabajo es propiedad suya ya que son ellos mismos los que tienen que hacer frente a la renovación o al cambio de cualquier pieza. Una opción ante esta desventaja es contratar una empresa que ofrezca gestión integral de taxis como Gestión del Taxi quienes se hacen cargo de cualquier eventualidad que pueda surgir, incluso de pasar la temida ITV.
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