El vidrio es un material cerámico, orgánico, frágil pero duro, transparente y amorfo que se encuentra en la naturaleza y puede ser también producido por el ser humano, el cual es usado en la construcción de innumerables productos y construcciones.

Un poco de historia

Antiguamente se utilizó para fabricar las primeras vasijas egipcias, cuentas de collares o abalorios que podían ser decorados con pintura. Hasta que en las costas fenicias se descubrió el uso del vidrio soplado, que se extendió por todo el Imperio Romano (donde se aprendió a aclarar el material gracias al óxido de manganeso). Posteriormente fue muy popular en los países islámicos, donde las vasijas de vidrio fueron decoradas con autorrelieves. Su uso más importante estuvo en los mosaicos de vidrio en Europa durante el Mediterráneo, cortando el material en teselas a partir de bloques, siendo laminado y coloreado con diversos componentes.  El conocido “cristal de Murano” procedente de Venecia dio lugar a una filigrana de vidrio muy dúctil y refinada, similar al cristal de roca, con un apreciado valor decorativo en joyería y lámparas.

Uso actual

Gracias a los diferentes estados en los que puede obtenerse, el vidrio es aplicado en la actualidad a numerosos usos en sus diferentes variantes, de las cuales las más conocidas son el cuarzo, la cristobalita y las tridimitas.

Es totalmente reciclable, no se pierden sus propiedades y mediante este proceso se ahorra gran cantidad de energía en comparación con la elaboración de material nuevo. Para ello se separa por colores en tres grupos (verde, ámbar o transparente). También puede ser reutilizado.

Es muy usado en todo tipo de construcciones y producción de menaje y otros objetos por su cantidad de propiedades físicas, tanto mecánicas como térmicas: amplia densidad y espesor, resistencia a la compresión y la flexión, y elasticidad, lo cual lo hace altamente resistente aunque frágil (puede romperse ante una fuerza creciente sin presentar signos precursores). En cambio, presenta más riesgo de rotura térmica  que otros materiales, aunque tarda más que otros también en calentarse.

En interiorismo y decoración, el vidrio puede ser utilizado como separador de ambientes (mamparas divisorias que dejan pasar la luz), ventanas, puertas, mobiliario frentes de armarios, espejos, tapas de mesas, estanterías, vitrinas o mamparas de ducha, aunando muchas veces estética y seguridad. Es también utilizado como revestimiento de paredes de manera parcial o total con fines aislantes y decorativos (paneles), pues acentúa la sensación de luz y de espacio. Asimismo en separación de balcones y barandillas, también aunando sus propiedades estéticas, y para elaborar señalizaciones y carteles de alta calidad.

Cuenta con altas propiedades como aislante térmico y transmisor del calor, las cuales dependen del tratamiento del material durante su fabricación, potenciando así su aportación energética o su aislamiento, según se desee. Se utiliza también como aislante acústico, a pesar de que es un material que vibra con mucha facilidad, cosa que se puede compensar aumentando el grosor del material y aportando otros tratamientos. De esta misma manera se puede tratar como protección anti-choque para prevenir robos, riesgo de heridas por rotura, etc.

En la arquitectura contemporánea suele utilizarse como parte de módulos y paneles de edificios, tanto en el interior como en el exterior, estableciéndose como filtro ideales que combinan luz, transparencia y estética, aislamiento acústico, antiincendios, solar…

Por estos y otros motivos dedicamos este espacio a la fabricación y uso de este material que ha resistido el paso del tiempo admirablemente, adaptándose al estilo de vida y construcción modernos.

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